Las mil y una utilidades de la escayola

La escayola es uno de los materiales de construcción más empleados por las empresas de reforma, especialmente, para la realización de acabados tanto en paredes como en techos. Al igual que otros productos como el yeso agrícola, el yeso rápido o la perlita, la escayola procede de la piedra de yeso, un mineral que se extrae de las canteras y se procesa para convertirlo en ese polvo blanco volátil que tantas molestias, sobre todo de suciedad, puede ocasionar si no se manipula correctamente.

Y es que, como en otras muchas labores del mundo de la construcción, siempre es recomendable que sea un profesional el que manipule este producto como debe. No obstante, si crees que estás capacitado para hacerlo tú mismo y te atreves a trabajar la escayola aquí te ofrecemos algunas claves que debes tener en cuenta:

Lo primero es tener en cuenta que calcular la cantidad de agua adecuada es fundamental para no desperdiciar la escayola preparada. Debes saber que la escayola es más fina que el propio yeso, por tanto seca antes y alcanza un grado de blancura mayor. Hay que conseguir la proporción adecuada para que la mezcla no resulte ni demasiado líquida ni demasiado densa. Para ello, lo mejor es verter primero toda el agua y a continuación ir espolvoreando escayola de manera uniforme hasta que sobresalga de la línea de flotación del agua. Hay que tener cuidado de que no se formen grumos.

Una de las tareas más comunes que requieren el uso de escayola es la colocación de falsos techos por medio de placas y la colocación de molduras y de otros elementos decorativos como plafones, ménsulas, etc. Es importante saber que en el caso de estas últimas no se debe utilizar la propia escayola en polvo como adhesivo, pues existen materiales especialmente diseñados para cumplir esa función como los puentes de unión y los pegamentos, que al igual que ocurre con el yeso agrícola o la perlita, provienen de la piedra de yeso y tienen un alto porcentaje de ella.

En el caso del techo de las placas su montaje requiere mayor especialización, por lo que no es una tarea de bricolaje al alcance de todos. Aparte de herramientas específicas como reglas y utensilios como espartos, tampoco hay que olvidar tener paciencia como instrumento imprescindible, pues hay que respetar los tiempos de fraguado y tener la pericia adecuada para colocar las placas a nivel y retirar los apoyo de sustentación en el momento en el que ya esté seca la mezcla de escayola y esparto que sirve para adherir las placas a la estructura (generalmente de cañas) que la unirá con el techo verdadero.

Por último, a modo de conclusión, nuestra última recomendación es que es preciso adquirir una rutina de limpieza ordenada pues como decíamos al principio, la escayola es un material que crea mucha suciedad mientras se aplica, por lo que hay que limpiar la zona de trabajo continuamente. ¡Manos a la obra!

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