¿Influye la ropa de cama en tu descanso?

La ropa de cama es fundamental para el descanso porque es la que nos va a proporcionar, entre otras cosas, la temperatura perfecta para dormir. Vamos a ver en qué influye la ropa de cama a la hora de dormir mejor o peor.

La temperatura:

Es algo fundamental. Durante el verano queremos dormir en una cama fresca y durante el invierno en una cálida. Para eso, necesitamos en primer lugar tejidos adecuados para las sábanas. Los mejores son el algodón cien por cien para el verano y las sábanas térmicas para el invierno, que pueden ser también de algodón o sintéticas.

En verano, las colchas finas ayudan a mantener la temperatura ideal en la cama en los lugares en los que refresca ligeramente. Las colchas bouti son ideales para el entretiempo y para el invierno se puede elegir entre las mantas de toda la vida, los rellenos nórdicos o los edredones para conseguir más calor.

La transpiración:

Es también muy importante. Si las sábanas de la cama no transpiran nos encontraremos con que el cuerpo está húmedo del sudor y que este se enfriará en el cuerpo haciendo que nos sintamos incómodos.

Antes, solo el algodón o los tejidos naturales eran transpirables mientras que los tejidos sintéticos no. Pero hoy todo ha cambiado mucho y actualmente hay poliester de gran calidad que puede transpirar de una manera muy aceptable. Por eso, tanto las sábanas de algodón como las de mezcla son perfectas para este fin.

El tacto:

Para la mayoría de las personas el tacto de las sábanas de algodón es perfecto porque resulta muy suave. Pero hay quienes precisan de otro tipo de sábanas, como las satinadas. Hablamos de la gente que tiene problemas de movilidad, a los cuales les cuesta mucho moverse en cama por la noche o necesitan incluso de ayuda para hacerlo. Las sábanas satinadas, combinadas con pijamas del mismo acabado, permiten resbalar mejor y moverse con mayor soltura.

Dado que estas sábanas resultan resbaladizas, es fácil que la cama se deshaga y que también se deslicen las colchas o mantas. Por eso hay que procurar comprarlas una talla más grande que la cama. De esta manera, se pueden someter por los lados, pero dejando holgura para que la persona no se sienta atrapada en el interior de la cama, pudiendo moverse pero sin que se les caiga la ropa de abrigo al suelo.

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